sábado, 24 de abril de 2010

Felicidad, bienestar y ajuste psicológico. Comentarios interdisciplinarios


Felicidad, bienestar y ajuste psicológico

Jesús E. Pareja Salazar Calderón
Psicólogo Social
Investigador y Facilitador de proyectos de desarrollo participativos


La felicidad Aristotélica persigue la conducta del hombre virtuoso (el arete) como expresión óptima del ser humano. Esta conducta eudaemónica del habitante de la polis Griega se caracterizaba por la práctica de la justicia (fronimos) y la búsqueda del conocimiento además de otros valores sociales como la guerra. En este sentido la verdadera felicidad no se orientaba a las meras pasiones o al hedonismo, puesto que esto hablaba de personas ignorantes y vulgares, esclavos de sus deseos. Pensamientos cada vez más lejanos en estos tiempos en donde el hombre inclina su conducta a la satisfacción de sus apetitos por el simple placer (Hobbes), de ahí que se convierte en el fin último, en una meta (DeSade) que satisface la demanda que percibe desde su interior y que al responder experimenta una sensación agradable que podría llamarse felicidad. Decimos podría porque bien podría no serlo, puesto que las evidencias empíricas y científicas nos facilitan indicadores a través de los hechos que escribe la historia de la humanidad (guerras, muertes, desajustes psicológicos, inconformidad, insatisfacción, etc) que no siempre ¨ todo lo que brilla es oro ¨ un proverbio que podría resumir esta primera intención de definir la felicidad.

Si analizamos el momento que podría identificarse como el punto exacto en el tiempo en donde la felicidad se manifiesta, el que experimenta esta sensación placentera a realizado juicios de valor, ha experimentado situaciones placenteras que estimulan y motivan y debe de haber alcanzado algún propósito o meta importante que resulta en una experiencia feliz y por ende de bienestar. En este sentido al hablar de felicidad hablamos también de bienestar pero este bienestar es personal, comunitario, cultural y subjetivo. Decimos bienestar subjetivo por que no existe un indicador universal específico que nos haga feliz, lo que si podemos hacer es nombrar componentes que están relacionados con la experiencia de bienestar subjetivo tales como: la satisfacción con la vida, la presencia de afecto positivo y ausencia de afecto negativo.

Si el bienestar es subjetivo y la felicidad está ligada a dicho bienestar entonces la conducta eudaemónica debe de estar ligada a un sí mismo, único o colectivo congruentes con los valores profundos, y estos deben de estar conectados entre sí de tal manera que dentro de lo personal lo interno que dicta la conducta hacia lo esencial de la vida se confirma armoniosamente en el acto de la conducta en sí, no produciéndose algún tipo de disonancia cognitiva que lleve a la sensación de displacer o afecto negativo. En estas circunstancias las personas sentirán una vida intensa y auténtica, estado denominado expresividad personal (EP). Este disfrute hedónico y la expresividad personal están asociados a la motivación de logro, particularmente el crecimiento personal es una forma de expresividad personal lo cual implica también experiencias de reto y de esfuerzo. Por otro lado lo hedónico esta más vinculado al sentirse relajado, sin problemas y feliz.

Ahora, si a la subjetividad del bienestar le añadimos las seis dimensiones de Riff y Singer (1998, 2000) estaríamos aportando un indicador de vida saludable de lo físico y lo mental, de ahí que estaríamos describiendo un bienestar relacionado con lo psicológico y con ello a experiencias de autonomía, de crecimiento personal, de autoaceptación, con un propósito en la vida, con dominio y con relaciones positivas. Sin lugar a dudas estas dimensiones son muy interesantes y probablemente aporten bastante al estudio del bienestar y la felicidad pero algo importante es no dejar de lado las perspectivas émicas del bienestar que no tendrían espacio en esta perspectiva puesto que sus dimensiones hacen muy rígida esta concepción del bienestar no dando cabida a otras posibles dimensiones de bienestar que podrían ser ancestrales y estar en constante cambio. Por otro lado la teoría de la autodeterminación de Deci y Ryan propone tres necesidades básicas: la autonomía, la competencia y las relaciones; todas esenciales para el crecimiento psicológico, la motivación intrínseca, la integridad, el bienestar, la experiencia de vitalidad y la autocongruencia.


Como podemos ver la literatura se refiere al bienestar como un fenómeno con varias dimensiones lo que implica posiblemente una yuxtaposición de aspectos hedónicos y eudaemónicos que hacen del bienestar un término subjetivo y moldeable ante la gran variedad de estímulos o fenómenos en constante movimiento que afectan la psiquis de la persona (personalidad, valores, recursos), su entorno comunitario y social y su evolución. Pero también podemos hablar del bienestar como una experiencia hedónica o eudaemónica universal cuyos factores apuntan a la necesidad de satisfacer aspectos esenciales marcados por la evolución que son importantes para el correcto funcionamiento de una especie en un momento determinado del tiempo. (Haplogrupos, fenoma humano y genoma humano). De esta manera es que lo émico aporta al estudio del bienestar ya que parte de la experiencia propia de un grupo, de sus necesidades ancestrales y constitutivas al ser humano y no de imposiciones. Sin embargo el ser humano no es un agente pasivo, es también activo en el sentido de que las dimensiones como la personalidad está sobre la base del bienestar y construye la dimensión individual, de ahí que construye sus metas, influye en sus recursos, los valores y la percepción del logro de las metas; los valores influyen en la definición de metas, la percepción de logro de las mismas y la obtención de recursos y por último los recursos median la satisfacción subjetiva de vida.

En el mismo rumbo, existen evidencias que el bienestar y la felicidad no están relacionados con aspectos que el común de las gentes tiende a buscar como el éxito financiero. Una investigación con una población de un país de costumbres occidentales, moderno y económicamente desarrollado evidencia de que el objeto que nos ocupa no se encuentra en estos rumbos. La evidencia sugiere que el sueño americano no se encuentra en la riqueza material que tiene efectos vacíos o superficiales en el sentido de que impide la inversión en la propia familia y amigos, en la autorrealización y en las contribuciones a la comunidad.

Los humanistas como Rogers y Maslow sugieren que la naturaleza de las personas esta en la autorrealización y en la creencia de que el bienestar se produce en la medida de que las personas puedan expresar libremente sus potencialidades inherentes. Deci y Ryans sugieren que la inclinación a lo extrínseco, es decir la búsqueda de recompensas externas por si misma no es ni bueno ni malo, pero sí la excesiva concentración en lo extrínseco puesto que esto distrae a la persona de lo que es intrínseco e interferir con los esfuerzos personales, la integración y la autorrealización. Este tipo de regulación de la conducta de las personas, donde el control de uno mismo esta puesto en lo externo puede terminar en un desajuste psicológico. Sin embargo enfoque conductuales como por ejemplo el de Bandura, propone que sentimiento de libertad y de autoeficacia llevan a un mayor ajuste psicológico ante la obtención de recompensas externas.

Para poner a prueba esta hipótesis desarrollaron una metodología cuyo objetivo era evaluar cuales eran los principios rectores de vida en donde se incluían la familia, el dinero y valores sociales amplios y por otro lado también se exploro las aspiraciones que tenían la cual se clasificaba en dos dimensiones la importancia personal y la probabilidad de que suceda. Se le añadió también medidas relacionadas con aspiraciones individuales de crecimiento psicológico, la autoestima y la autonomía. Los resultados obtenidos a través de los tres estudios realizados evidencian y confirman la hipótesis de que no todos los objetivos son equivalentes en términos de su relación con el bienestar. Cuando los objetivos dirigidos al éxito financiero exceden los de filiación, autoaceptación y del sentimiento de comunidad se produce un peor ajuste psicológico.

Los estudios sobre el bienestar también involucran aspectos mas profundos que explorar. En este sentido internarnos en consideraciones neurofisiológicas y psicológicas es importante porque pueden llegar a revelar y explicar muchas incógnitas que solo el genoma y el fenoma humano encierra.

Investigaciones realizadas sobre adicción y los sistemas de recompensa y antirrecompensa del cerebro han evidenciado neuroadaptaciones y esto a su vez, ha revelado circuitos neuronales relacionados con determinados tipos de hormonas y lugares específicos del cerebro que responden ante una serie de demandas o experiencias ambiéntales con carga afectiva que son responsables de conductas adaptativas o desadaptativas, en una primera instancia en animales pero biológicamente similares en humanos.

Así tenemos que las funciones cerebrales del afecto positivo y negativo son independientes; el afecto negativo está vinculado con la activación de la amígdala y esta asociada a conducta de supervivencia.

Evidencias neurobiológicas han revelado que durante la activación del cerebro ante situaciones de experiencias hedonisticas negativas se activa el circuito dopaminico-mesocorticolímbico localizado en el núcleo de accumbens la cual también forma parte de la amigdala extendida compartiendo así ciertas citoarquitecturas y circuitos similares es así que ante una experiencia placentera positiva se activa la hormona dopamínica-mesolímbica, el opioide péptido, el acido Gaba, el glutamato, los endocanabinoides y la serotonina.

Ahora veamos si tomamos en cuenta que estas experiencias placenteras que en la investigación están relacionadas a respuestas de reforzamiento positivo por el uso de drogas, en otras realidades o contextos de la vida, como el de concretar un objetivo que puede ser placentero y en el cual uno ha puesto toda su energía porque se le considera como muy importante, esta disposición de la conducta dirigida a conseguir el objeto ansiado, esta mis expectativa positiva activa el cíngulo anterior supracalloso, el area cingulada motora y el sulcus parieto-occipital. Y cuando de afecto se habla la activación es diferente, aquí se activa la amígdala, ínsula, cortezamedia y lateral prefrontal, el cerebelo y áreas occitotemporales.



Anexos:

• Un individuo psicológicamente ajustado se lo podría describir como alguien con una base psicológica de personalidad, temperamento, emociones, motivación intrínseca, valores y con recursos que facilitan individuos con autonomía, autodeterminación, competencias, con un propósito en la vida, con relaciones interpersonales, con comunicación, crecimiento personal y capacidad para tomar decisiones.
• Todo esto considerando una base satisfecha de necesidades primarias culturalmente aceptadas como una familia o una comunidad, una vivienda, educación, una cultura, soportes sociales o institucionales (religión, clubes, cofradías, etc.) con servicios de salud, amistades y medios de comunicación entre otros que permitan y faciliten un estado interno homeostático adecuado (dopamina, norepinefrina y serotonina) que se traduce en una sensación de bienestar subjetivo.
• Por lo otro, es importante considerar que un consumo conspicuo (de sustancias o necesidades cualquiera que sea) puede llevar a la pérdida de cada uno de estos factores facilitadores de sensación de bienestar y ajuste psicológico.
• Lo que produciría la activación del Sistema Hipotalámico Pituitario Adrenocortical y aumentando de los niveles de dopamina (propiciando sensación y placer), activando el circuito mesolímbico y produciendo una adaptación interna llamada Allostasis que a largo plazo podría ser perjudicial para la salud. (Koob and LeMoal, 2008)


• Conclusiónes:
• La facilitación de capacidades en las personas y comunidades que permitan que ellos mismo generen y elaboren proyectos autosostenibles entre otras cosas importantes para ellos (nesecidades primarias), estaría construyendo las bases para la facilitación de sensaciones y percepciones de bienestar y ajuste psicológico.
• La metodología autoparticipativa permite la generación de ideas que apunten a satisfacer una visión particular, que nace desde ellos mismos y no desde el moderador, con lo que se estaría controlando el sesgo de imposición del investigador. De ésta manera el bienestar es subjetivo.
• La sistematización de los procedimientos de facilitación garantizan el aprendizaje y los conocimientos además de propiciar una elaboración y documentación en un sistema y lenguaje propio.
• El enfoque Atinchik, en la creación de facilitadores permite el reconocimiento de la persona como una ser con capacidades capaz de transformar el mundo, propicia una transformación saludable, una renovación en donde el propio participante es el gestor de ese cambio. Al final, el resultado es un individuo seguro de sí mismo con una visión (empoderado).
• El enfoque afectivo y emocional contribuyen con un desarrollo saludable al propiciar la movilización y el autoreconocimiento de imágenes de la historial personal, aceptándolas, sanándolas, renovando a la persona, borrando conflictos internos y transformando y canalizando la energía en energía positiva, motivadora y creativa.

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