sábado, 24 de abril de 2010

Felicidad, bienestar y ajuste psicológico. Comentarios interdisciplinarios


Felicidad, bienestar y ajuste psicológico

Jesús E. Pareja Salazar Calderón
Psicólogo Social
Investigador y Facilitador de proyectos de desarrollo participativos


La felicidad Aristotélica persigue la conducta del hombre virtuoso (el arete) como expresión óptima del ser humano. Esta conducta eudaemónica del habitante de la polis Griega se caracterizaba por la práctica de la justicia (fronimos) y la búsqueda del conocimiento además de otros valores sociales como la guerra. En este sentido la verdadera felicidad no se orientaba a las meras pasiones o al hedonismo, puesto que esto hablaba de personas ignorantes y vulgares, esclavos de sus deseos. Pensamientos cada vez más lejanos en estos tiempos en donde el hombre inclina su conducta a la satisfacción de sus apetitos por el simple placer (Hobbes), de ahí que se convierte en el fin último, en una meta (DeSade) que satisface la demanda que percibe desde su interior y que al responder experimenta una sensación agradable que podría llamarse felicidad. Decimos podría porque bien podría no serlo, puesto que las evidencias empíricas y científicas nos facilitan indicadores a través de los hechos que escribe la historia de la humanidad (guerras, muertes, desajustes psicológicos, inconformidad, insatisfacción, etc) que no siempre ¨ todo lo que brilla es oro ¨ un proverbio que podría resumir esta primera intención de definir la felicidad.

Si analizamos el momento que podría identificarse como el punto exacto en el tiempo en donde la felicidad se manifiesta, el que experimenta esta sensación placentera a realizado juicios de valor, ha experimentado situaciones placenteras que estimulan y motivan y debe de haber alcanzado algún propósito o meta importante que resulta en una experiencia feliz y por ende de bienestar. En este sentido al hablar de felicidad hablamos también de bienestar pero este bienestar es personal, comunitario, cultural y subjetivo. Decimos bienestar subjetivo por que no existe un indicador universal específico que nos haga feliz, lo que si podemos hacer es nombrar componentes que están relacionados con la experiencia de bienestar subjetivo tales como: la satisfacción con la vida, la presencia de afecto positivo y ausencia de afecto negativo.

Si el bienestar es subjetivo y la felicidad está ligada a dicho bienestar entonces la conducta eudaemónica debe de estar ligada a un sí mismo, único o colectivo congruentes con los valores profundos, y estos deben de estar conectados entre sí de tal manera que dentro de lo personal lo interno que dicta la conducta hacia lo esencial de la vida se confirma armoniosamente en el acto de la conducta en sí, no produciéndose algún tipo de disonancia cognitiva que lleve a la sensación de displacer o afecto negativo. En estas circunstancias las personas sentirán una vida intensa y auténtica, estado denominado expresividad personal (EP). Este disfrute hedónico y la expresividad personal están asociados a la motivación de logro, particularmente el crecimiento personal es una forma de expresividad personal lo cual implica también experiencias de reto y de esfuerzo. Por otro lado lo hedónico esta más vinculado al sentirse relajado, sin problemas y feliz.

Ahora, si a la subjetividad del bienestar le añadimos las seis dimensiones de Riff y Singer (1998, 2000) estaríamos aportando un indicador de vida saludable de lo físico y lo mental, de ahí que estaríamos describiendo un bienestar relacionado con lo psicológico y con ello a experiencias de autonomía, de crecimiento personal, de autoaceptación, con un propósito en la vida, con dominio y con relaciones positivas. Sin lugar a dudas estas dimensiones son muy interesantes y probablemente aporten bastante al estudio del bienestar y la felicidad pero algo importante es no dejar de lado las perspectivas émicas del bienestar que no tendrían espacio en esta perspectiva puesto que sus dimensiones hacen muy rígida esta concepción del bienestar no dando cabida a otras posibles dimensiones de bienestar que podrían ser ancestrales y estar en constante cambio. Por otro lado la teoría de la autodeterminación de Deci y Ryan propone tres necesidades básicas: la autonomía, la competencia y las relaciones; todas esenciales para el crecimiento psicológico, la motivación intrínseca, la integridad, el bienestar, la experiencia de vitalidad y la autocongruencia.


Como podemos ver la literatura se refiere al bienestar como un fenómeno con varias dimensiones lo que implica posiblemente una yuxtaposición de aspectos hedónicos y eudaemónicos que hacen del bienestar un término subjetivo y moldeable ante la gran variedad de estímulos o fenómenos en constante movimiento que afectan la psiquis de la persona (personalidad, valores, recursos), su entorno comunitario y social y su evolución. Pero también podemos hablar del bienestar como una experiencia hedónica o eudaemónica universal cuyos factores apuntan a la necesidad de satisfacer aspectos esenciales marcados por la evolución que son importantes para el correcto funcionamiento de una especie en un momento determinado del tiempo. (Haplogrupos, fenoma humano y genoma humano). De esta manera es que lo émico aporta al estudio del bienestar ya que parte de la experiencia propia de un grupo, de sus necesidades ancestrales y constitutivas al ser humano y no de imposiciones. Sin embargo el ser humano no es un agente pasivo, es también activo en el sentido de que las dimensiones como la personalidad está sobre la base del bienestar y construye la dimensión individual, de ahí que construye sus metas, influye en sus recursos, los valores y la percepción del logro de las metas; los valores influyen en la definición de metas, la percepción de logro de las mismas y la obtención de recursos y por último los recursos median la satisfacción subjetiva de vida.

En el mismo rumbo, existen evidencias que el bienestar y la felicidad no están relacionados con aspectos que el común de las gentes tiende a buscar como el éxito financiero. Una investigación con una población de un país de costumbres occidentales, moderno y económicamente desarrollado evidencia de que el objeto que nos ocupa no se encuentra en estos rumbos. La evidencia sugiere que el sueño americano no se encuentra en la riqueza material que tiene efectos vacíos o superficiales en el sentido de que impide la inversión en la propia familia y amigos, en la autorrealización y en las contribuciones a la comunidad.

Los humanistas como Rogers y Maslow sugieren que la naturaleza de las personas esta en la autorrealización y en la creencia de que el bienestar se produce en la medida de que las personas puedan expresar libremente sus potencialidades inherentes. Deci y Ryans sugieren que la inclinación a lo extrínseco, es decir la búsqueda de recompensas externas por si misma no es ni bueno ni malo, pero sí la excesiva concentración en lo extrínseco puesto que esto distrae a la persona de lo que es intrínseco e interferir con los esfuerzos personales, la integración y la autorrealización. Este tipo de regulación de la conducta de las personas, donde el control de uno mismo esta puesto en lo externo puede terminar en un desajuste psicológico. Sin embargo enfoque conductuales como por ejemplo el de Bandura, propone que sentimiento de libertad y de autoeficacia llevan a un mayor ajuste psicológico ante la obtención de recompensas externas.

Para poner a prueba esta hipótesis desarrollaron una metodología cuyo objetivo era evaluar cuales eran los principios rectores de vida en donde se incluían la familia, el dinero y valores sociales amplios y por otro lado también se exploro las aspiraciones que tenían la cual se clasificaba en dos dimensiones la importancia personal y la probabilidad de que suceda. Se le añadió también medidas relacionadas con aspiraciones individuales de crecimiento psicológico, la autoestima y la autonomía. Los resultados obtenidos a través de los tres estudios realizados evidencian y confirman la hipótesis de que no todos los objetivos son equivalentes en términos de su relación con el bienestar. Cuando los objetivos dirigidos al éxito financiero exceden los de filiación, autoaceptación y del sentimiento de comunidad se produce un peor ajuste psicológico.

Los estudios sobre el bienestar también involucran aspectos mas profundos que explorar. En este sentido internarnos en consideraciones neurofisiológicas y psicológicas es importante porque pueden llegar a revelar y explicar muchas incógnitas que solo el genoma y el fenoma humano encierra.

Investigaciones realizadas sobre adicción y los sistemas de recompensa y antirrecompensa del cerebro han evidenciado neuroadaptaciones y esto a su vez, ha revelado circuitos neuronales relacionados con determinados tipos de hormonas y lugares específicos del cerebro que responden ante una serie de demandas o experiencias ambiéntales con carga afectiva que son responsables de conductas adaptativas o desadaptativas, en una primera instancia en animales pero biológicamente similares en humanos.

Así tenemos que las funciones cerebrales del afecto positivo y negativo son independientes; el afecto negativo está vinculado con la activación de la amígdala y esta asociada a conducta de supervivencia.

Evidencias neurobiológicas han revelado que durante la activación del cerebro ante situaciones de experiencias hedonisticas negativas se activa el circuito dopaminico-mesocorticolímbico localizado en el núcleo de accumbens la cual también forma parte de la amigdala extendida compartiendo así ciertas citoarquitecturas y circuitos similares es así que ante una experiencia placentera positiva se activa la hormona dopamínica-mesolímbica, el opioide péptido, el acido Gaba, el glutamato, los endocanabinoides y la serotonina.

Ahora veamos si tomamos en cuenta que estas experiencias placenteras que en la investigación están relacionadas a respuestas de reforzamiento positivo por el uso de drogas, en otras realidades o contextos de la vida, como el de concretar un objetivo que puede ser placentero y en el cual uno ha puesto toda su energía porque se le considera como muy importante, esta disposición de la conducta dirigida a conseguir el objeto ansiado, esta mis expectativa positiva activa el cíngulo anterior supracalloso, el area cingulada motora y el sulcus parieto-occipital. Y cuando de afecto se habla la activación es diferente, aquí se activa la amígdala, ínsula, cortezamedia y lateral prefrontal, el cerebelo y áreas occitotemporales.



Anexos:

• Un individuo psicológicamente ajustado se lo podría describir como alguien con una base psicológica de personalidad, temperamento, emociones, motivación intrínseca, valores y con recursos que facilitan individuos con autonomía, autodeterminación, competencias, con un propósito en la vida, con relaciones interpersonales, con comunicación, crecimiento personal y capacidad para tomar decisiones.
• Todo esto considerando una base satisfecha de necesidades primarias culturalmente aceptadas como una familia o una comunidad, una vivienda, educación, una cultura, soportes sociales o institucionales (religión, clubes, cofradías, etc.) con servicios de salud, amistades y medios de comunicación entre otros que permitan y faciliten un estado interno homeostático adecuado (dopamina, norepinefrina y serotonina) que se traduce en una sensación de bienestar subjetivo.
• Por lo otro, es importante considerar que un consumo conspicuo (de sustancias o necesidades cualquiera que sea) puede llevar a la pérdida de cada uno de estos factores facilitadores de sensación de bienestar y ajuste psicológico.
• Lo que produciría la activación del Sistema Hipotalámico Pituitario Adrenocortical y aumentando de los niveles de dopamina (propiciando sensación y placer), activando el circuito mesolímbico y produciendo una adaptación interna llamada Allostasis que a largo plazo podría ser perjudicial para la salud. (Koob and LeMoal, 2008)


• Conclusiónes:
• La facilitación de capacidades en las personas y comunidades que permitan que ellos mismo generen y elaboren proyectos autosostenibles entre otras cosas importantes para ellos (nesecidades primarias), estaría construyendo las bases para la facilitación de sensaciones y percepciones de bienestar y ajuste psicológico.
• La metodología autoparticipativa permite la generación de ideas que apunten a satisfacer una visión particular, que nace desde ellos mismos y no desde el moderador, con lo que se estaría controlando el sesgo de imposición del investigador. De ésta manera el bienestar es subjetivo.
• La sistematización de los procedimientos de facilitación garantizan el aprendizaje y los conocimientos además de propiciar una elaboración y documentación en un sistema y lenguaje propio.
• El enfoque Atinchik, en la creación de facilitadores permite el reconocimiento de la persona como una ser con capacidades capaz de transformar el mundo, propicia una transformación saludable, una renovación en donde el propio participante es el gestor de ese cambio. Al final, el resultado es un individuo seguro de sí mismo con una visión (empoderado).
• El enfoque afectivo y emocional contribuyen con un desarrollo saludable al propiciar la movilización y el autoreconocimiento de imágenes de la historial personal, aceptándolas, sanándolas, renovando a la persona, borrando conflictos internos y transformando y canalizando la energía en energía positiva, motivadora y creativa.

LO QUE DEBE DE SABER UN FACILITADOR


TEORÍAS Y ESTUDIOS SOBRE LOS PROCESOS DE APRENDIZAJE Y LA EXPERIENCIA HUMANA
(Información sistematizada durante un año de trabajo)

Jesús E. Pareja Salazar Calderón
Psicólogo Social
Investigador y Facilitador de proyectos de desarrollo participativos
Lima, Atinchik 2009 CEDRO 2010


INTRODUCCIÓN

El reto de contar con personas externas para la conducción de comunidades, organismos, reuniones, eventos, etc.; facilitando en ellos el despertar de sus potencialidades nos hace asumir una gran responsabilidad, la interiorización y la conciencia de que se está tratando con seres humanos cargados de una historia, de afecto, de motivación, con una forma determinada de ser, de pensar y actuar y con objetivos y metas que solamente ellos conocen; construidos en una línea de tiempo en donde se escribe los acontecimientos de la propia vida. Es en base a esto en donde cada persona puede descubrir un sí mismo, que posee la capacidad de representar y representarse. Un presupuesto de la vivencia del tiempo que es también la unidad de la oposición entre la identidad inmutable y el constante cambio en la vida del sujeto (Azzolli, 2005).

En Atinchik se tiene en cuenta este supuesto y a partir de el y de los tópicos psíquicos y sociales sobre el desarrollo humano y el bienestar se aborda de manera metódica, algunas técnicas para el despertar de capacidades y competencias; la facilitación de aprendizajes y la visualización de objetivos y metas personales y comunitarias abordadas de manera subjetiva, lo que implica el respeto de la diversidad cultural, las propias concepciones de desarrollo y bienestar que se hacen a partir de la evaluación que realizan las personas sobre sus vidas (Dienes y Lucas, 2000; Cuadro y Fiorenzano, 2003; Diener y Biswas-Diener, 2000) y es experimentado cuando existen más emociones placenteras, satisfacción con la vida y una relativa ausencia de emociones displacenteras. (Cuadra y Fiorenzano, 2003).




SOBRE LA PRODUCCIÓN CREATIVA Y LA ACCIÓN PARTICIPATIVA

Estos son unos de los ejes metodológicos y los dos primeros de una lista de seis. En el, lo que se busca es la producción creativa de cada individuo o grupos de individuos. Para esto, el facilitador debe apelar a procesos cognitivos que permitan generar productos, esto es una representación mental de un objeto social o categoría que es el reflejo de la comprensión del mundo, un esquema, que viene a ser la estructura o el conocimiento organizado del mundo. Ello permite además interpretar la información que proviene del ambiente afectando 3 estadíos del procesamiento cognitivo como son la atención que permite enfocarse en el estímulo, la codificación que es la información almacenada en la memoria y la recuperación que consiste en la transferencia de lo codificado en la memoria a largo plazo hacia la memoria a corto plazo.

Una estructura cognitiva se comporte entonces como un marco para dar sentido a la información que viene del ambiente, además simplifica el procesamiento cognitivo gracias a la memoria que interviene en la estructuración y con ello reduce el esfuerzo necesario para dar sentido a nuestro mundo. Permite también una comunicación con los demás seres sociales; el ejercicio racional que constituye el pensamiento y con ello facilita la inferencia social, la creatividad y la creación de capacidades y potencialidades (Tajfel, 1984; Gilbert, Pelhan y Krull 1988; Hastie 1983, en: Beige y Sherman 1994; Bourhis y Leyens, 1996; Kunde 2007). Como se puede ver todo esto constituyen procesos cada vez más complejos y especializados . Es a través de este mecanismo psíquico que las personas pueden recoger información de una serie de fuentes: experiencias, prácticas, teorías, datos aislados, recuerdos, creencias, intuiciones, entre otros para generar información. (Atinchik)

Este abordaje es de carácter vivencial. “El que aprende es el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje y su individualidad está integrada de manera sistémica por su cuerpo, su mente y sus emociones. Es el participante quien construye activamente su propio conocimiento” (Atinchik. 2003) Este enfoque nos remite automáticamente a los postulados Vigoskianos y de sus predecesores sobre el aprendizaje; considerando los periodos sensitivos, zonas de desarrollo próximo, situación social de desarrollo, vivencia, etc. De esta manera, Vygotsky (en Febles, 1999) explica la estructuración de la conciencia como un todo, produciéndose cambios en las relaciones interfuncionales y en la formación de sistemas dinámicos complejos a los que se integran las funciones elementales produciendo así un sentido de la realidad asimilada por el agente activo de aprendizaje y su entorno histórico-social.

En estos contextos es que se produce el activismo del sujeto que aprende de la misma manera que en Atinchik; el individuo participa guiado por el facilitador pero es el mismo individuo quien es el agente activo de su propio aprendizaje basado en las significaciones de aspectos tangibles y no tangibles como son los contenidos vivenciales de relaciones interpersonales, dinámicas familiares, experiencias laborales, educación, etc. Por otro lado consideremos también vivencias visibles de objetos como puede ser el dinero, un automóvil, una casa, etc. De esta manera el individuo participa del procesamiento vivencial licitando las experiencias, haciéndolas participar de manera activa a través de los vínculos interactivos en el aquí y el ahora; lo que significa que a partir de ahí se desencadenan actividades psíquicas en donde se dan procesos de cambios internos o de imágenes, correlaciones de motivos y de sentidos personales siempre en interacción con la realidad histórica-social, el presente y el futuro (Febles, 1999).

Imágenes – experiencias que acompañan
Hablamos de cuatro procesos de la dimensión humana, pero que pertenecen a un solo sistema que nos permite, tener una comprensión del mundo, percibir, sentir, juzgar y actuar. Somos nosotros los que vamos construyendo y dando significado al mundo y a la vida. Todas nuestras experiencias van configurando nuestra imagen del mundo.

Desde que nacemos, si no antes, estamos en constante relación con el entorno y con otras personas, y por esta relación nos están llegando una serie de mensajes. Todos estos mensajes que nos llegan continuamente, van contribuyendo a formar nuestra imagen del mundo. He aquí una categorización sugerida de tipos de imágenes:

Imágenes del mundo exterior: En este tipo de imágenes predominan las relaciones causa – efecto. Tenemos imágenes de lugares: el distrito en el que estamos, la provincia, la región; así como también tenemos imágenes del tamaño del espacio: grande, pequeño, etc. Nuestras imágenes del espacio pueden ser incluso menos precisas, pues podemos imaginar espacios como país, continente, mundo, universo. La construcción de estas imágenes espaciales podría depender de nuestra experiencia personal en términos de movimiento, de viajes, pero también de lo que consumimos en lecturas, radio, televisión, etc.

Tenemos también imágenes de tiempo. Evidentemente estas imágenes varían dependiendo de la cultura a cultura. Los segundos, minutos, horas, días, meses, años, tienen imágenes concretas de acuerdo al grupo cultural, etáreo o de género. A partir de nuestras imágenes de tiempo es que podemos saber cuándo una persona es un bebé, cuándo un niño, cuándo está joven, adulto o viejo.

Imágenes sociales: En este tipo de imágenes la clave son los procesos y relaciones sociales. Estamos en un mundo de relaciones. Estamos creando imágenes de estas relaciones. Tenemos imágenes de amigo, político, líder, etc. La forma cómo nos relacionamos entre unos y otros varía según la imagen que tenemos de nosotros, de los otros y del entorno en donde vivimos. La forma cómo se relaciona un hombre de negocios con sus clientes, es diferente de la forma cómo se relaciona una mujer campesina con sus compañeras del club de madres. La conducta en nuestras relaciones sociales tienen que ver con nuestras imágenes de varón o mujer, padre o madre, hermano o hermana, tío, primo, facilitador etc.

Todas estas imágenes responden a la primera dimensión y capacidad psíquica. La cantidad de estímulos que se nos aparecen son innumerables y así será, mientras crecemos y mas nos interrelacionamos con los demás y el medio, más estímulos percibiremos. Si bien tenemos la capacidad de atender selectivamente, también somos capaces de captar otros estímulos no seleccionados porque nuestra configuración sensorial así lo permite.

De ahí concluimos que la información que aprehendemos del ambiente es lo que da sentido a la experiencia puesto que ella se estructura de esta manera. José Antonio Marina ilustra de una manera muy ejemplar este hecho. “Nuestro sistema nervioso mantiene continuamente una representación de todos los estímulos recibidos con los que compara sin parar los recién llegados... somos organismos muy industriosos, aplicados, y discretos. La mayor parte de nuestros trabajos la realizamos sin que nadie lo sepa. Ni siquiera el propio sujeto. Vivimos de incógnito con nosotros mismos”.

Por otro lado. Rizo-Patrón, desde la fenomenología describe los fenómenos psíquicos caracterizándolos y distinguiéndolos principalmente por su intencionalidad. Continuando con el primer punto del apartado psíquico y dimensión metodológica Atinchik, se podría decir que este es un punto relevante puesto que pone en la mesa la posibilidad del carácter pasivo y activo del objeto de percepción, es decir, la percepción del estímulo como algo representado pero también como algo que se representa en sí mismo (Rizo-Patrón, 2003). Haciendo mención a Brentano, Rizo-Patrón señala que ““todo fenómeno psíquico “contiene en sí, intencionalmente, un objeto”. Las diferencias en los ““caracteres de acto”” de los distintos fenómenos psíquicos-dando lugar a representaciones, juicios, sentimientos, o actos voluntarios- descansa en la diferencia entre sus objetos””. Más adelante concluye hablando sobre el carácter direccional y sobre el hecho de contener, es decir, el hecho de una existencia paralela una en la psiquis humana a diferencia de la existencia del propio objeto.

El facilitador despierta en el individuo capacidades sensibles de los objetos o experiencias que se le acontecen. Sus registros sensoriales se tornan más agudos, puesto que el ámbito de su experiencia desplazada a la zona de conciencia permite descubrir realidades distintas como distintas son las experiencias de cada individuo. Ésta es quizás una de las bondades de la metodología Atinchik cuando se da énfasis a la originalidad como la individualidad de cada persona, a la fluidez como la facilidad de generar ideas y productos que se desprenden de la creatividad individual, a la flexibilidad que permite la innovación y la flexibilidad cognitiva y con ello el cambio de esquemas mentales, la utilidad que facilita la motivación, el aprendizaje y hace funcional los productos creativos dirigidos a una realidad concreta y la pasión que es el deseo de involucrarse en la tarea de manera intrínseca. (Atinchik, 2003).

La percepción de un facilitador y del facilitado está cargada de experiencias ricas que suelen no ser evidentes para otros. Así, una persona cualquiera que sea esta, podrá participar de un estímulo pero la experiencia como sensación por el encuentro con el estímulo será otra, porque ella va mas allá de la experiencia concreta y sensible, abarca también los contenidos sensibles acompañantes (Rizo-Patrón. 2003) y los que no lo son, como los recuerdos cargados de sensibilidad y emociones. En este sentido la percepción de un facilitador o facilitado es también, como lo diría Husserl de “intuición que debe de cumplir una función de plenificación” y no solamente una representación funcional que es de carácter lingüístico y simbólico.

Experiencia interior: Lo importante en este tipo de imágenes son los valores y significados. Todos hemos ido construyendo imágenes de valores. Las imágenes de valor se van haciendo más fuertes a medida que más las evaluamos.

Las imágenes que un campesino andino tiene de la tierra, hace que la relacione con la imagen de madre: la Pachamama. Esto le ayuda en su relación diaria de familiaridad con los cerros, los árboles. Ahora pensemos en las imágenes sobre la tierra de un empresario minero, de un maderero en la selva.

“Las imágenes míticas de la madre tierra se encuentran entre las mas antiguas de las historia religiosa de la humanidad. Gaia, la diosa tierra, fue reverenciada como deidad suprema en los albores de la Grecia prehelénica. Antes aún, desde el Neolítico hasta la edad de bronce, las sociedades de la “vieja Europa” adoraban numerosas deidades femeninas como encarnaciones de la Madre Tierra. La idea de la tierra como un ser vivo y espiritual continuó floreciendo a través de la Edad Media y del Renacimiento, hasta que toda la visión medieval fue reemplazada por la imagen cartesiana del mundo – maquina.” (Capra: La trama de la vida: 1996).


Otra dimensión importante es el sentir como un proceso emocional que se encuentra vinculado por consecuencia, a los procesos perceptivos y las experiencias internas que desatan estos procesos. El aspecto emocional es el puente de apertura que permite la originalidad, la flexibilidad, la fluidez, la utilidad y la pasión del enfoque metodológico Atinchik y que hace posible el aprendizaje exitoso en el proceso de facilitadores.

Así como el abordaje fenomenológico es relevante en la percepción también lo es en las emociones porque nos permite entender la experiencia del sentir como otra función psíquica que completa la experiencia fenomenológica entre el estímulo emocional, que antes es percibido con la experiencia sensible. De esta manera la realidad incompleta se consuma cuando una intuición del estímulo que vive una realidad propia, procesa y afecta sistemas fisiológicos internos provocando emociones con consecuencias externas como es una conducta, además de la construcción real del estímulo u objeto experimentado. Esto nos remite a la definición clásica de actitud como aquella que responde a un objeto actitudinal, es decir, es la consecuencia de la evaluación cognitiva de lo percibido que provoca actitudes variadas. Así por ejemplo varias personas pueden tener una experiencia con un mismo estímulo, pero este objeto puede tener connotaciones diversas en cada sujeto puesto que cada uno completa su percepción del estímulo de acuerdo a su carga afectiva, siendo el final percibido y sentido distintamente en cada sujeto, es decir, el objeto actitudinal adquiere varios significados. Un cuadro hecho de tejido de alpaca provoca en mi persona una conducta excitada, deseosa de tenerlo, nostalgia y motivación porque es mi deseo constituir una pequeña empresa; pero para otra persona no necesariamente tiene que ser lo mismo, porque el objeto no tiene el mismo valor que tiene para mí. De aquí podemos desprender la importancia que tiene la metodología Atinchik en el proceso vivencial de facilitadores, movilizando experiencias internas con gran potencial para desarrollar capacidades y competencias y por consecuencia, desarrollar productos y facilitar experiencias de bienestar.

El ámbito de los afectos o las emociones ha despertado un interés cada vez mayor en los años recientes y parece que hay una tendencia a integrar el afecto en el conocimiento, la motivación y el funcionamiento neurofisiológico. (Isen, 2000, 2002a en: Aspinwall y Staudinger, 2007). Se le está empezando a considerar como un factor importante en la construcción de la persona, en su desarrollo y en la manera de entender el mundo. Se le está empezando a reconocer el lugar que se merece dentro de las principales teorías que contribuyen y enriquecen las ciencias del comportamiento para dejar de ser un simple despertar o un mecanismo de interrupción de la atención y la conducta.

También recientes investigaciones indican que el afecto positivo tiene consecuencias favorables en facilitar pensamientos y capacidades funcionales en las personas, el ser racionales, razonables, cuidadosos, integrales, organizados en su pensamiento y en la evaluación de cuáles son sus mejores intereses a largo plazo, así como de cambiar de perspectiva, construir y autorregularse. Además, una metodología y psicología que pueda promover y desarrollar el potencial humano debe centrarse en las capacidades autorreflexivas lo que permite que cada individuo pueda planificar su futuro de un modo productivo (Aspinwall y Staudinger, 2007; Atinchik, 2003) Para ello, los facilitadores tienen que ser personas activas, capaces de influir emocionalmente y despertar en los grupos humanos sentimientos agradables que los motiven y los llenen de optimismo y energía para perseverar y vencer adversidades, aunque también es importante el abandono de un objetivo cuando se torna muy difícil de alcanzar. Lo positivo de este abandono está relacionado a una conducta autorregulatoria y a una capacidad para tomar decisiones que en este caso están relacionadas a la jerarquía de valores y expectativas del sí mismo para luego levantarse y enrrunbar como un guerrero-explorador de sus metas (Pyszczynsky y Greenberg, 1992 en Aspinwall y Staudinger, 2007). Tres dimensiones que desde la psicología positiva, caracterizan al potencial humano.

Nuevas imágenes - Decodificación y codificación
Diariamente, las personas estamos recibiendo una infinidad de información. Durante los procesos de aprendizaje, intercambiamos mensajes, información. Todo esto es percibido, procesado y valorado individualmente de manera diferente por cada persona. Dependerá única y exclusivamente de cada persona que le afecte, que lo incorpore o que lo deseche de su imagen del mundo.

Las personas adultas actuamos impulsados por nuestras percepciones, emociones, creencias y actitudes. Cada una de estas dimensiones va a servir de filtro para que las personas procesen la experiencia, sobre todo por los adultos que ya han vivenciado y experimentado procesos de maduración y socialización. Éstos mensajes, son información base para construir conocimiento, vinculándolo con sus antiguas imágenes. Se puede afirmar que el ser humano siempre está aprendiendo, que ello es connatural a la humanidad.

ATINCHIK propone que el proceso de aprendizaje con adultos se base en eventos vivenciales o experienciales que sean significantes a las personas. Hay que reconocer que las personas asistentes a procesos de capacitación vienen con vivencias y experiencias que hay que saber aprovechar y confrontar para procesar los nuevos contenidos, capacidades, facultades, habilidades que se proponen en el aprendizaje.

El punto clave al que llegamos es que las imágenes que tenemos del mundo, filtran los mensajes que recibimos y direccionan nuestra conducta. La forma cómo reaccionamos frente a un mensaje (persona, información, situación u objeto), está determinada por la imágenes que tenemos del mundo

Hay evidencias científicas que señalan que el afecto positivo a contribuido en el entendimiento cognitivo y motivacional, lo que es muy importante puesto que el afecto surge del pensamiento que da a luz una infinidad de experiencias y hace de ellas únicas, permitiendo explorar y ahondar más en los procesos cognitivos. Se han encontrado evidencias que el afecto, puntualmente un pensamiento feliz, tiene importantes efectos para facilitar el pensamiento y la capacidad de funcionamientos de las personas (Carr, 2007) Además, se está sugiriendo que a través del afecto y su carga emocional se hace posible el cambio de imágenes (en términos de Atinchik) o ideas sobre uno mismo, episodios personales que no contribuyen al crecimiento personal; codificando información de uno mismo o del ambiente y permitiendo la creación o la transformación de imágenes, otra manera es acentuar lo positivo (Folkman y Moskowitz, 2000 en Aspinwall y Staundinger, 2007) , es decir, reconocer las potencialidades y activándolas, generando flexibilidad cognitiva y la capacidad para escoger entre diferentes perspectivas; haciendo de las personas mas abiertas y optimistas hacia las adversidad (Ascheier, Weintraub y Carver, 1986 en: Aspinwall y Staudinger, 2007) por ende mas acogedoras a diferentes puntos de vista y mas sociables. No solo se a documentado su vinculación con la facilitación de la innovación y la resolución de problemas creativos, con las capacidad reflexiva en relación a conductas de ayuda, labor social y generosidad; además también hay evidencia de que los afectos guían y facilitan la organización de la memoria (Isen, Rosenzweig y Young, 1991 en: Aspinwall y Staudinger, 2007) posibilitando la eficiencia cognitiva que genera dicha organización. En fin, afectos, motivación, y cognición parecen tener un gran potencial para beneficiar el funcionamiento humano (Forgas, 2002; Mackie y Worth, 1991 and Schwartz y Bless, 1991).

Podemos decir que el plano de los afectos y las emociones son la puerta a un aprendizaje eficaz; donde la persona es un individuo con emociones placenteras, es optimista, tiene esperanza, seguridad, fe y confianza en su futuro. Por otro lado también experimenta sensaciones satisfactorias, de realización personal, de orgullo y de serenidad, factores que describen a una persona positiva y podríamos decir que por ende a un facilitador y a un facilitado (Carr, 2007).

Por otro lado otra dimensión psíquica y metodológica es el juzgar que tienen mucha relación con los procesos cognitivo y metacognitivos por su vinculación con el razonamiento, cuyo ejercicio se hace sobre las percepciones y sentimientos de situaciones que podrían tener efectos en las imágenes de las personas.

Las imágenes quedan inalteradas: Los mensajes percibidos no aportan nada nuevo o simplemente son rechazados. El mensaje no tiene la fuerza de alterar la imagen. Esto se podría dar por la debilidad del mensaje o por la fortaleza de nuestra imagen previa o por la credibilidad que tenga quien dé el mensaje. En palabras de Varela tendríamos que afirmar que la imagen no es “perturbada”.
Se adiciona algo más a la imagen: Los mensajes ofrecidos son aceptados en tanto van a afirmar o sumar nuevos elementos a la imagen existente. Es la manera más común de cómo la imagen se va desarrollando constante y paulatinamente. Esta adición de nuevos elementos a la imagen aunque parezca sencilla también es parte de un proceso de selección y priorización de los mensajes.

Las imágenes entran en duda: Los mensajes son tan fuertes, enfocados o aceptados con tal disponibilidad que pueden llegar a poner en duda la imagen establecida. También se pueden llegar a poner en duda las imágenes por la frecuencia o repetición reiterativa de los mensajes. Tanto se repite un mensaje que las personas podrían terminar preguntándose sobre su veracidad de su imagen.

Las imágenes se clarifican: Este proceso de clarificación sucede por que la persona asume un rol y actitud proactiva ante las dudas. Las evidencias de los mensajes finalmente podrían ser el insumo más importante para la clarificación de la imagen. Sin embargo, debemos tener en cuenta que es la actitud de la persona frente al objeto de la imagen una variable de suma importancia para que esta clarificación ocurra.
Hay cambio revolucionario de las imágenes: Algunos mensajes pueden hacer que las imágenes sufran un cambio muy notable. Esto es producto tanto de la fuerza del mensaje como de la predisposición e interés de la persona en el cambio. Esto se da por un proceso acumulativo o por un evento drástico que sucede en las vidas de las personas. Este cambio de imagen, lleva a las personas a percepciones, sentimientos, pensamientos y actitudes diferentes.

En este sentido el individuo realiza una serie de procesos mentales complejos apelando a la memoria de donde rescatará información valiosa que le permitirá realizar juicios adecuados sobre determinados temas de interés. Un aspecto importante que se debe de explorar es el tipo de juicio que se realiza. Entre muchos, lo estudiosos de este tema han encontrado que las personas suelen utilizar atajos cognitivos o eurísticos. Tversky y Kahneman, (1983 en Aspinwall y Staudinger, 2007) establecieron la distinción entre razonamiento “extensional” o razonamiento “intuitivo”; el primero se caracterizaba por la utilización de una cognición mas exhaustivo que incluía procesos formales y el segundo incluía procesos eurísticos. Por otro lado Epstein y otros (1999 en Aspinwall y Staudinger, 2007) distinguieron entre un sistema cognitivo racional caracterizado por ser de carácter analítico, esforzado y lógicamente orientado y otro experiencial por ser automáticos, asociativos y sin esfuerzo.

Una última dimensión es el actuar que obedece a los procesos psíquicos anteriores. Un individuo o un grupo de individuos que han percibido y cuya percepción es producto de estímulos que pertenecen al ámbito de la persona y su historia particular, además, que se han permitido sentir de manera abierta estas mismas experiencias, positivas o negativas, transformándolas y haciendo de ellas, potencialidades para el crecimiento personal o grupal a través de un análisis racional. Todo ello desencadena en las personas, decisiones y conductas dirigidas al logro de sus objetivos, a experimentar sensaciones placenteras de carácter corporal y superior . Por otro lado las gratificaciones difieren de los placeres en que implican unos estados de absorción y fluidez que nacen de realizar actividades que requieren el empleo de nuestras fuerzas distintivas (Seligman 2002 en Carr, 2007).

MIRANDO HACIA EL FUTURO - PROSPECTIVIDAD
Este es un punto en donde la metodología Atinchik busca rescatar las potencialidades que nacen del esquema conformado por la cultura, lo histórico y lo social para construir su futuro. Consideremos al facilitador como un individuo que trae una historia, una cultura, que forma parte de una sociedad y tiene un funcionamiento psicológico particular producto de un desarrollo psíquico constituido en el tiempo responsable de las particularidades a nivel de las percepciones, sentimientos y acciones de los individuos. Uriel Bronfenbrenner (2001) y su modelo sistémico de la ecología del ser humano, refuerza esta concepción con mayor precisión al orientarnos hacia aspectos específicos del entorno social próximodistal (micro, meso, exo y macro).

Imaginemos un entorno cualquiera. Un recién nacido llega provistos de unos esquemas sensoriomotores muy elementales, con los que va a emprender la colosal tarea de reinventar el mundo e inventarse a sí mismo. De esta manera ira desarrollando un repertorio de imágenes mentales posibles, de símbolos y signos, en fin una estructura que posibilitará participar y entender el mundo. Irá desarrollando su inteligencia que consistirá en la construcción de esquemas cada vez más flexibles y poderosos, que le permitan asimilar la realidad y acomodarse a ella.

De acuerdo a esto, lo que primero hacemos es sentir, es decir, entramos en contacto con el mundo físico ya sea por diversas formas de energía física, incluyendo luz, calor, sonidos, y olores gracias a nuestros receptores sensoriales, nuestro cerebro no detecta directamente la presencia de estas fuerzas, sólo responde a la interacción, trasporte y procesamiento neuronal. Ahora, cuando empezamos a darle sentido a los estímulos que se nos aparecen, es decir, cuando seleccionamos, organizamos, e interpretamos la entrada sensorial para lograr la comprensión de nuestro entorno estamos haciendo referencia a la capacidad de percibir.

Esta capacidad de percibir es del individuo; del yo que trae consigo un sin número de información pero que en un inicio no es así, sino que empieza a aprender cómo somos y se inicia en la aventura de entender el mundo que lo rodea, de una cultura, una historia, costumbres que se van estructurando y que muchas veces son nuevas y en otras se arrastran de generación en generación.

El facilitador considera esto, acompaña a las personas en la producción de ideas, en su creatividad, en la construcción de una visión personal o grupal y en la creación de una conciencia del sí mismo individual colectivo y con ello el de los logros obtenidos como producto de sus propias potencialidades.

De esta manera lo que Atinchik va logrando es que el o los participantes del proceso de aprendizaje y facilitadores empiecen a visualizar un nuevo rostro, un nuevo potencial y un nuevo futuro que se resume en una percepción de autoeficacia. Esto no implica el olvido de una identidad histórica, sino la aceptación y una repotenciación a partir de una primera potencia natural en el ser humano. La construcción de una identidad no aísla la concepción de un yo colectivo y tampoco un yo único y diferente con un sistema cognitivo diferente. Una conducta por mas prototípica que sea ésta contiene matices diferenciadores, con un autoconcepto, con autoesquemas que hacen de un yo o un self un conjunto de aptitudes aprendidas, como narración, como construcción del lenguaje, como fenómeno determinado de la cultura o como resultado de la construcción social, todo entendido desde una concepción del yo como objeto. Por otro lado, otra concepción es la del yo como agente que se desprende de la tradición evolucionista en la cual se destacan las bases biológicas del yo como agente consciente que posee la facultad de percibir, aprender, comunicarse y adaptarse al entorno (Carr, 2007). Es justamente este medio en común que nos posibilita pensar, que si bien existe una identidad personal, también lo es grupal porque cada integrante de un grupo aporta una cuota de sí mismo para construir una identidad colectiva, con la que cada uno de sus integrantes se identifica en base a un sofisticado proceso cognitivo que permite este hecho.

Considerar todo esto es muy importante en la conformación de facilitadores porque permite que los objetivos y recursos que se tienen a partir de un yo histórico, social y cultural, pueda rescatarse y reproducirse no solamente de manera individual, sino también, de manera muy exitosa de manera grupal. El grupo de personas, sean estas parte de una organización o comunidad campesina, deben de percibir que su trabajo tiene significado y sentido (Frey, 1998 en Aspinwall y Staudinger, 2007), pueden apoyarse mutuamente, formar alianzas y trabajar juntos con sus conocimientos y competencias para resolver problemas y mejorar la calidad de sus vidas. (Fernández-Ballesteros, Díez-Nicolas, Caprara, Barbaranelli y Bandura, 2006).


PENSAMIENTO CRÍTICO
El pensar implica una actividad cognitiva y es una de los procesos complejos que responden a tareas demandantes que exigen resolución de problemas, tomar decisiones, pensar creativamente y de manera crítica. Para que se den estos procesos que vislumbrarían un aprendizaje efectivo es importante ayudar al que aprende a que establezcan actitudes y percepciones positivas acerca de lo que desean hacer: como exportar, como constituir una pequeña empresa, como constituirse como un dirigente comunal efectivo, etc. Esta ayuda se extiende a la formalización de los conocimientos que se requieren para lograr los objetivos, es decir es necesario facilitar la adquisición y la integración de conocimientos. Así por ejemplo, en el caso de una comunidad de artesanos que desean vender sus productos en el extranjero se les brindará los conocimientos necesarios sobre exportación. El aprendizaje no se detiene con la adquisición y la integración. Los ejes metodológicos y toda la dinámica Atinchik desarrollan habilidades y una comprensión a través del proceso de extender y refinar el conocimiento que involucra un pensamiento crítico.Las consecuencias son el uso de un aprendizaje efectivo cuando se hace uso de los conocimientos para realizar tareas significativas que responden a una mirada prospectiva Atinchik. Finalmente lo que se obtiene es un conjutno de hábitos mentales que permiten pensar de manera crítica, creativa y regular el comportamiento (Marzano, 2005; Atinchik, 2007).

De ésta manera lo que se va constituyendo en este proceso es un aprendizaje en donde los conocimientos anteriores se relacionan con los nuevos, se organizan y se hacen parte de la memoria (Marzano, 2005).

La memoria, cuya capacidad es indispensable y relevante para la teoría de la cognición y la metacognición, se les considera como dos procesos mentales inmanentes, puesto que como se ha señalado, ambos constituyen un engranaje del procesamiento de la información que se ve afectado y afecta también dicho procesamiento. Para comprender esta función es necesario explicar brevemente algunas nociones contemporáneas sobre el funcionamiento y las características de la memoria.

Pinzas (2003) hace bien en distinguir dos aspectos que los autores normalmente establecen entre estructura y procesos de la memoria. La estructura tiene que ver con los sistemas que componen la memoria y la manera que estos sistemas están organizados. Los procesos se refieren a las actividades de codificación, depósito y recuperación de la información que tiene lugar dentro de cada sistema.

Autores como Eysenk y Keane (1995 en Pinzas, 2003) se apoyan en evidencias encontradas sobre la teoría de la memoria que coinciden en señalarla como depósitos múltiples. (multi-store approach). Este enfoque señala Pinzas en referencia a Eysenk y Keane, distingue tres tipos depósitos. El primero es el depósito sensorial que acoge a cada tipo de modalidad sensorial, reteniendo la información tal como llega y esta se mantiene en la mente por un breve periodo de tiempo (0,5 y 3 segundos). De aquí se pasa al nivel de percepción solo aquella información atendida de manera selectiva y cuyos estímulos son reconocidos e identificados. Luego esta información ‘asa al segundo deposito.

Este segundo deposito conocido como memoria a corto plazo o inmediata retiene la información hasta ver si el sistema decide procesar o no dicha información. Después de ahí pasará a la memoria de trabajo que no es mas que la que se usa diariamente cuando interactuamos en el mundo al reconocer los estímulos que miramos, oímos, olemos y tocamos (esto tiene una duración de 20 a 30 segundos una capacidad de retención de 5 a 9 elementos). Parte de este contenido pasará al último depósito, la memoria de largo plazo.

La memoria a largo plazo permite almacenar la información elaborada, aquella que se asocia con otras experiencias, se reorganiza, se aplica y por lo tanto se aprende. Algo interesante de este depósito es que tiene varios sub-depósitos que tiene relación a la naturaleza de la información, así tenemos la memoria procedimental que hace referencia a como se hace determinadas cosas y que inclusive lleva a un aprendizaje automatizado (escribir, manejar, decodificar al leer, etc.). El otro subtipo de memoria es la semántica, un depósito de datos o información que nos permite registrar nombres, direcciones, conceptos, etc. Finalmente tenemos la memoria episódica y esta registra información de manera autobiográfica y eventos de nuestra vida. Este es el proceso de decodificación o recuperación de información, que como eslabones, logran juntarse, construyendo así información con sentido y significado que la metodología Atinchik estimula para transformar los contenidos o imágenes mentales, visionar y construir objetivos.


ACTITUD MOTIVACIONAL.
La motivación es una combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que decide, una situación dada, con que vigor se actúa y en que dirección se encauza la energía. En otras palabras, es la fuerza interior que da acción a nuestras acciones: incentiva el logro de objetivos y metas, y promueve el desarrollo personal (Atinchik, 2003) de acuerdo a la eficacia percibida en su acción (Bandura (1997 en Eccles y Wigfield 2002), en el control percibido que la persona tenga, es decir, en donde es que la persona deposita el logro de sus éxitos o fracasos (Crandall 1965, Rotter 1966 en Eccles y Wigfield 2002) a esto se integra el control de las creencias en tres necesidades psicológicas básicas: competencia, autonomía y relación. (Wellborn & Connell, 1991 en Eccles y Wigfield 2002) esenciales para el crecimiento psicológico, para internalizar la cultura (integridad), el bienestar, experimentar vitalidad y autocongruencia. (Decy y Ryan, 2000 en Yamamoto. Seminario de Bienestar Subjetivo, 2007)

En este sentido, es que el papel del facilitador es importante para propiciar un clima motivacional. Explora, expande, y profundiza en los individuos y grupos la capacidad de tener y sentir interés crecientes en el proceso de aprendizaje.

Esto lo logra a través de brindar un ambiente de comodidad, alegría y trabajo en equipo que propicie que los participantes disfruten del proceso y se comprometan con lograr objetivos y metas futuras que parten de ellos mismos y que se traduce, como se ha dicho líneas arriba, en una fuerza interior, que puede ser de carácter extrínseco e intrínseco.

Es extrínseco por que se caracteriza por impulsarnos a hacer algo porque los resultados de la actividad provocan una situación que nos gusta o no permite evitar algo desagradable. La motivación intrínseca sin embargo, nos impulsa a hacer cosas que son agradables en sí mismas.

De este tipo de motivación se desprende la motivación autodeterminada de Richard Deci y Edward Ryan (1985, 2002) para explicar las condiciones que favorecen la motivación intrínseca. Según los autores esta teoría se conceptúa como la inclinación que tenemos hacia el interés espontáneo, la exploración y el dominio de nueva información, nuevas aptitudes y nuevas experiencias. La teoría predice que es muy probable que haya una motivación intrínseca si se satisfacen nuestras necesidades de aptitud o competencia, vinculación o autonomía y que esta motivación es menos probable si estas necesidades se frustran (Carr, 2007).

En comparación con las personas que están motivadas extrínsecamente, las motivadas intrínsecamente muestran mas interés, más entusiasmo y mas confianza en relación con las tareas. También presentan un rendimiento superior, mas perseverancia y más creatividad en relación con las tareas, dicen tener mas autoestima y tener mayor bienestar subjetivo.

Cabe resaltar que este bienestar se desprende de la percepción, también subjetiva, de una persona o comunidad de personas que se trazan objetivos a los que aspiran y que dependen de mecanismos socialmente y culturalmente aceptados, que especifican unas formas legítimas de lograr esos objetivos. Las culturas cuyos objetivos, normas, reglas, roles y rituales coinciden en gran medida con las aptitudes de la población, ofrecen a sus miembros mayores experiencias agradables y de satisfacción (Carr, 2007), por el hecho de sentirse aceptados o conectados a otros, que son parte de un grupo de personas o tener sentido de comunidad.


Finalmente, todo el proceso de facilitación que llevan a las personas al encuentro de una identificación y aceptación del sí mismo individual y grupal, de lo social y cultural, del redescubrimiento de capacidades y potencialidades, de una visión y de objetivos concluye con la conformación de personas o grupos de personas autodeterminadas, coherentes e integrados, sensibles, artistas, etc. En resumen, personas socialmente adaptadas consigo mismas y con su comunidad.




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